Aitor fue el primer expedicionario en pisar tierras bolivarianas. Esto fue en abril del 2006, cuando volar con la jodida Travel era un autentico txollo, y por poco mas de 100 ecus te plantabas al otro lado del charco.
De camino al aeropuerto se compró una guía y con una mano delante y una detrás, se plantó en Caracas. A veces los viajes que mejor salen son los improvisados. En los Andes tuvo su primer contacto con el mal de altura, y en la frontera con Brasil estuvo desaparecido una semana, pero apareció cuando ya poníamos bote para el rescate. Aparte de esos pequeños contratiempos, quedó prendado de aquel país y cuando se ponía txispa le pegaba la txapa al abuelo para que se acercara hasta allí.
Así que de tanto oir historias de tepuis, a finales del 2007, Iñigo ascendía al Roraima y comprobaba que las historias de Galdos se quedaban cortas ante tanta belleza. Después de tragar tanto documental de la 2, por fín tuvo la ocasión de ver in situ el salto angel.
Aparte de estas maravillas de la naturaleza, el momento histórico que atraviesa este país, con una revolución en marcha, hace que sea un destino casi obligado para conocer la realidad socio-política de America del Sur.